Un día en el taller “Saber para decidir” en el Conalep.
Tenía duda de asistir al taller del Infonavit impartido en el Conalep, pues no sabía si sería provechoso o sólo iría a perder el tiempo. Preguntas tenía muchas pero no sabía si obtendría una respuesta. Natalia mi hija-- me decía que para qué iba, que estaba muy lejos. Ya sólo faltaba una hora para las cinco de la tarde y tenía que decidirme si quería llegar a tiempo.
Llegamos 15 minutos antes de lo calculado y, por fortuna, mi hija no se quejó por haber caminado unas callecitas del metro al Conalep.
Preguntamos por el taller del Infonavit y, como si ya nos estuvieran esperando en el Conalep, de inmediato nos abrieron la puerta y nos invitaron a pasar. “¡Ya casi empieza!”, escuchamos decir al policía de la entrada.
La instructora del Conalep dio inicio al taller y yo comencé a formular en mi cabeza preguntas sobre un terreno que tenía sin saber si me atrevería a expresarlas frente a tantas personas desconocidas. En el Conalep me proporcionaron un lápiz y un cuaderno que decía Manual del participante. Comencé a hojearlo y noté que contenía temas como tasa de interés, ingresos y gastos mensuales, productos de crédito y formas de ayudar a quien no puede seguir pagando.
Al fin me decidí a preguntar: “¿Puedo aplicarlo para construir en un terreno?” La instructora del Conalep giró hacia mí y me contestó muy amablemente y aclaro mi duda. Enrojecí de emoción y, desde ese momento, no deje de preguntar todo lo que necesitaba saber sobre mi futura casa: “¿Y ese cinco por ciento que aporta mi patrón es adicional a mi salario?” “Y, por ejemplo, si pido mi crédito y me muero. Cada respuesta la anotaba en mi manual, es lo que nos decía la instructora.