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“Bicentenario de la independencia y Centenario
de la Revolución”

El lunes 23 de agosto el
Colegio Nacional de Educación Profesional dio inicio a la semana de festejos del Bicentenario de la
Independencia y Centenario de la Revolución, con la conferencia “Bicentenario
de la independencia y Centenario de la Revolución”, impartida por el maestro
Raúl Alberto González Lezama, historiador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México.
Dicho evento tuvo lugar en
las instalaciones del Auditorio José Antonio Padilla
Segura, ubicado en las oficinas Nacionales de CONALEP, en Metepec, Estado de
México.

Como testigos de honor
estuvieron presentes; Francisco de Padua Flores, Secretario de
Desarrollo Académico y de Capacitación; Miguel Ángel Serrano Perea, Director
Corporativo de Informática y Comunicaciones; y el Maestro Roberto de Jesús Borja Ochoa, Director de
la Unidad de Estudios e Intercambio Académico.

Al hacer uso de la
palabra el Maestro Roberto Borja propuso hacer una rememoración “polémica”,
por que así fueron nuestras revoluciones, y señaló “…conmemoremos estos
eventos, estos acontecimientos históricos con la cabeza abierta a nuestro
presente y a las polémicas que en el están dándose, porque será una manera
más de disfrutarlo…” y nos invitó a dialogar con nuestros antepasados que hoy
están más vivos que nunca, lo que nos brinda una oportunidad magnifica de
reflexionar y polemizar acerca de la importancia y vigencia de estos
acontecimientos.

El maestro Raúl Alberto
González Lezama nos ilustró en un breve pero significativo recorrido que
comenzó con la idea de Independencia.
Nuestro pueblo, aseveró,
comienza a desear la independencia a partir del siglo XVIII, con la llegada
de los Borbones, que es cuando se producen cambios en el estatus y nuestro
país deja de ser un Reino, con su propia forma de gobierno.
A raíz del cambio en la
forma de gobierno se vislumbran una serie de reformas a todos los niveles,
fiscales, económicas, jurídicas, que eliminan los privilegios para dejar
solamente las cargas, cosa que no gustó a los criollos.
La nueva España siempre
había tenido superávit económico, lo que hizo que los criollos desarrollaran
un orgullo por su cultura y por su patria, lo que da inicio a la idea de
mexicanidad. Las reformas ocasionaron ciertos agravios, sobretodo a los
militares y los clérigos, que veían obstaculizado su ascenso económico, y
serán ellos quienes cristalicen el proceso independentista. Para que pudieran
tener acceso a la administración de la riqueza, por eso la Independencia era considerada como la
“buena” administración de la riqueza. Nuestra Independencia nace así como
“una búsqueda de autonomía” administrativa.
Más tarde se fraguan una
serie de conspiraciones casi todas ellas mantenían la idea de que actuaban en
defensa de Fernando VII.
En este marco Miguel Hidalgo
pone en marcha el proceso de independencia, como una lucha contra el mal
gobierno. A estos elementos se le agrega el de justicia. Aunque aun los
independentistas se consideran españoles americanos, enemigos de Napoleón.
Una vez que Hidalgo es
ejecutado, la Independencia recae en manos de Ignacio López Rayón, quien la
institucionaliza, es decir ya no recae en los individuos, sino en la Junta
Nacional Americana, para darle un cauce y orden a la lucha. Con lo que
comienza a cambiar la idea de la Independencia, agregando su proyecto “los
elementos de nuestra constitución”, con lo que comienza a darle forma al
Estado.
Más tarde Morelos en sus
sentimientos a la Nación, establece que la Independencia es separación, lo
que implica un cambio de estructuras políticas importantes, habla ya de una
República Constitucional y tolerante. Ya se habla de separación pero no de
rompimiento.
Al ser fusilado Morelos
el movimiento decae, hasta la llegada de Francisco Javier Mina, que tiene una
visión distinta, más liberal, ya que considera que la libertad es la causa de todos los
hombres. Ahora la Independencia es la lucha contra la tiranía.
Al caer Mina, la lucha ha
provocado ya un cansancio y desgaste en el país. Al regreso de Fernando VII,
se aduce decadencia en el Gobierno español, es el factor detonante en la
búsqueda de la independencia de una España corrupta.
En ese momento Iturbide
le da a los grupos, iglesia, ejército y los insurgentes, en conflicto parte de lo que quieren, con
lo que consuma las tres garantías, “religión, independencia y unión”.
Se dice que en 1824 se
consuma nuestra independencia cuando reconocemos que somos una república, que
nuestra soberanía no esta dada ni por Dios, ni por el rey, sino por el
pueblo.
España intenta recuperar
el territorio pero Santa Anna, logra rechazarla. Lo que desarrolla un nuevo
sentimiento anti hispanista.
En 1847 los
norteamericanos nos invaden, lo que nos hace enfrentarnos a una nueva
realidad; nosotros somos los desorganizados, los que estamos desunidos. Esa
idea comienza entonces a transformarse, no es atentar contra nuestra
independencia invitar a alguien que si sabe gobernar. Permitir que alguien nos gobierne no va en
contra de nuestra Independencia.
Lo que ocasiona la venida
de Maximiliano, en donde la independencia implica el poder sobrevivir como,
nación. La independencia es eso, existencia, sobrevivencia.
En el triunfo de la
guerra contra los franceses, Juárez, señala, “mexicanos hemos obtenido el
mayor bien que podíamos desear, y logramos nuestra segunda independencia
porque logramos romper con nuestro pasado colonial”.
Con Porfirio Díaz, existe
un gran impulso de la infraestructura pública, sustentada en su lema “paz y
progreso”. Pero políticamente se requiere de darle ahora a los desposeídos,
lo que origina el proceso revolucionario, del cual se discute, aun hoy en día,
quienes fueron los vencedores.
De esta manera CONALEP
comienza una serie de actividades en la semana de festejos del Bicentenario de la
Independencia y Centenario de la Revolución.
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